La historia de la actividad de afeitarse llega hasta la última parte de la edad de piedra, cuando los hombres usaban rasuradoras de piedra o huesos y tijeras primitivas para cortar el pelo. Pero los métodos que se desarrollaron durante los primeros siglos de la humanidad — durante la época de las antiguas civilizaciones, Egipto y Babilonia — fueron rudimentarios en el mejor de los casos.

La antigua civilización de Sumeria, en el sur de Mesopotamia (actualmente Kuwait y Arabia Saudita), vio algunas de las primeras versiones de una crema de rasurar. Al igual que los babilonios de la región norte de Mesopotamia, los hombres de la civilización sumeria de alrededor del año 3000 A.C. usaban una mezcla de grasa animal y álcali de madera para preparar el pelo de la barba antes de rasurarlo.

En los primeros años del siglo 18, el emperador ruso Pedro el Grande odiaba tanto las barbas que a cualquiera que no estuviera perfectamente rasurado se le imponía un impuesto. Él quería tener a sus hombres sin barba, para demostrar al resto de Europa qué civilizados y occidentalizados eran los rusos.

Los ciudadanos acomodados del siglo 18 usaban pelucas. Las teñían, rizaban, almidonaban y peinaban, y las protegían durante la noche guardándolas en cajas especiales. Cuando terminó el siglo 18, también terminó la costumbre de usar pelucas. Pero al hacerse obsoletas, los hombres en los E.U. y en Europa iniciaron en sustitución la tendencia de usar barba y bigote. Los años entre 1800 y 1900 han sido acuñados como la “Era de la rasuradora recta”. Los hombres iban con barberos para que un profesional arreglara sus barbas y bigotes. Gracias a los avances en la tecnología de afeitar, los hombres del mundo pueden obtener resultados profesionales rasurándose en la privacidad de su hogar.

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La historia de la actividad de afeitarse llega hasta la última parte de la edad de piedra, cuando los hombres usaban rasuradoras de piedra o huesos y tijeras primitivas para cortar el pelo. Pero los métodos que se desarrollaron durante los primeros siglos de la humanidad — durante la época de las antiguas civilizaciones, Egipto y Babilonia — fueron rudimentarios en el mejor de los casos. La antigua civilización de Sumeria, en el sur de Mesopotamia (actualmente Kuwait y Arabia Saudita), vio algunas de las primeras versiones de una crema de rasurar. Al igual que los babilonios de la región norte de Mesopotamia, los hombres de la civilización sumeria de alrededor del año 3000 A.C. usaban una mezcla de grasa animal y álcali de madera para preparar el pelo de la barba antes de rasurarlo. En los primeros años del siglo 18, el emperador ruso Pedro el Grande odiaba tanto las barbas que a cualquiera que no estuviera perfectamente rasurado se le imponía un impuesto. Él quería tener a sus hombres sin barba, para demostrar al resto de Europa qué civilizados y occidentalizados eran los rusos. Los ciudadanos acomodados del siglo 18 usaban pelucas. Las teñían, rizaban, almidonaban y peinaban, y las protegían durante la noche guardándolas en cajas especiales. Cuando terminó el siglo 18, también terminó la costumbre de usar pelucas. Pero al hacerse obsoletas, los hombres en los E.U. y en Europa iniciaron en sustitución la tendencia de usar barba y bigote. Los años entre 1800 y 1900 han sido acuñados como la “Era de la rasuradora recta”. Los hombres iban con barberos para que un profesional arreglara sus barbas y bigotes. Gracias a los avances en la tecnología de afeitar, los hombres del mundo pueden obtener resultados profesionales rasurándose en la privacidad de su hogar.